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  • Rebeca Gomez

Volver a casa



Qué tendrá el volver a casa que nos da esa tranquilidad, esa paz, ese descanso. Los viajes lo son porque tarde o temprano unx vuelve a casa, si no yo no sé si se pueden llamar viajes.


"A veces, raramente, escucho de nuevo la vieja llamada del viaje, y siento que debería salir de casa, del barrio, de la ciudad, de mi país, y lo siento con tanto apremio y convicción que me espanto ante la inminencia de mi partida (...) Pero en el último instante, cuando ya estoy listo para partir hacia una agencia de viajes, me digo: ¡Alto ahí! Considera que vayas donde vayas, tarde o temprano habrás de regresar, entrar por esta misma puerta, arrastrando el equipaje, y entonces volverás a encontrarte aquí, justo donde estás ahora, sucio y agotado, y feliz de estar de nuevo en casa. De modo que hago como si ya hubiera vuelto"

Luis Landero El balcón en invierno


Entre un comentario que me hicieron ayer y algo que leí hoy me he puesto a pensar sobre el viaje y el volver a casa: uno se va de viaje y vuelve a casa pero el que vuelve ya no es el mismo. Y aunque la finalidad de viajar es volver, ni la casa ni quien vuelve son lo mismo.


Para mi el hogar es la seguridad, lo conocido, el lugar donde soy yo plenamente. El mundo exterior es el otrx. Si además nos vamos de viaje el mundo exterior es aún más diferente: ese otrx ya es más parecido a un marciano que a otro ser.

Y salimos, vemos, nos mezclamos y nos dejamos tocar, en lo externo y en lo interno y volvemos a casa. Y descansamos, y en ese descansar también podemos mirar qué nos hemos traído del viaje: una mirada diferente a la nuestra, tanto hacia nosotros como hacia el mundo exterior, un hacer diferente, tanto interno como externo... y podemos aprender mucho de eso.


Y a veces también ir hacia fuera puede ser que nos desconecte de nosotrxs, puede ser que nos ponga en el esfuerzo, que nos canse, porque estar pendiente del otrx es cansado también. Dependiendo de nuestro carácter estar con el otro es un contínuo esfuerzo por mantener la compostura, por ser amable, por estar pendiente, por no dejarme llevar. Algo que hacemos de manera inconsciente pero que nos puede dejar agotadxs.

Así el volver a casa es un descanso porque ya no tengo que estar en el esfuerzo. Ser consciente de ello nos puede ayudar a no esforzarnos tanto y a buscar lugares de descanso durante el viaje.


Y volviendo al principio, ¿qué pasa si tomo conciencia de todo lo que me ha cambiado el viaje? Cada vez que salgo de mi y me conecto con el otrx algo cambia en mi. Yo no soy la misma después de ir a por el pan, quizá ser consciente de ello también me ayude a estar más atenta a lo que me pasa en cada momento y a apreciar todos los pequeños viajes que hago cada día y todos los pequeños cambios que hay en mi cuando conecto con el otrx.


Es disfrute tanto de salir como de volver. El contacto y la retirada.


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