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  • Rebeca Gomez

Relaciones no presenciales

Esto de la nopresencialidad es ya un término común, ha llegado y ha arrasado en nuestras vidas que eran tan presenciales. Ahora tenemos menos contacto físico y optamos más por la comunicación virtual, que antes del 2020. Todo por el virus, claro. Y a mi no me gusta nada, yo no me sé relacionar vía mail, vía chat, vía zoom... para mi el contacto y la presencia del otro es imprescindible, hay algo energético que no se da en la relación virtual.

¿Pero que pasa cuando pese a estar presente uno está ausente? Sucede, nos sucede, me sucede que estoy ahí pero "de cuerpo presente" aunque ausente en el alma.


Hay encuentros a los que una va tan parapetada, tan protegida que el contacto no se da. No me muestro, me retiro, no cuento la verdad, me quedo en la superficie.... hay mil maneras de no contactar con el otro aunque lo tengamos a 40 cm de nosotros (incluso menos)

Para protegernos, para proteger a ese ser indefenso que está en nuestro interior, no confiamos en el otro y no le damos nada no vaya a ser que nos dañe, que nos abandone, que nos traicione, que nos ....

Y así tenemos mil relaciones superficiales que probablemente tampoco nos llenen, que sólo llenan el tiempo, rellenan el espacio y nos permiten sentir un poco menos la soledad. Aunque a veces es posible que al volver a ti mismx, a tu casa, a tu lugar, te sientas incluso peor que antes de salir, peor que antes de estar con ese otrx... porque el contacto si no es verdadero no llena.


Las relaciones que establecemos a las que no nos podemos entregar no son más que meros entrenenimientos, somo como el fast food: apetecibles, llenan el vacío momentáneamente, y al cabo de poco vuelves a tener hambre porque no alimentan.


Unx puede estar o no presente, lo que sí es necesario es darse cuenta de si uno lo está o no. Podemos tener relaciones superficiales, pero no deberíamos confundir las unas con las otras.


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