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  • Rebeca Gomez

Placeres culpables



Hace días que le vengo dando vueltas a lo del Placer Culpable...¿qué es un placer culpable? Algo que nos gusta pero que pensamos que no debería gustarnos. Me gusta tal canción pero es que es de reaggeton y claro: no debería gustarme. Me encanta esta falda, pero es hortera no debería gustarme. Me gusta una película, pero es que es muy comercial, no debería gustarme.

Y yo me pregunto ¿qué necesidad tenemos de juzgar lo que nos gusta?

Poniendo en tela de juicio algo que nos gusta estamos juzgando el placer, nuestro placer. No voy a hablar aquí de conductas peligrosas para la vida o la salud como el abuso de sustancias o la tendencia a bordear el peligro, hablo de cosas más inocuas.

Os imaginais a un oso diciendo: no me voy a rascar en este árbol que es un aveto y claro los otros osos van a pensar que soy un oso poco entendido. No, claro que no. Igual que un niño no juega con un juguete u otro porque sea Montesori o de la tienda del barrio. Juegan con lo que les apetece, sin juicio.

Y a medida que vamos creciendo el juez interno también crece y le vamos dando más poder para que nos vaya diciendo qué es disfrutable y que no. Si podemos hablar de nuestro placer o no, si está bien sentir placer o no.

Si vamos un poco más allá, juzgar el placer, el disfrute, ¿a dónde nos lleva? Se me ocurre que puede que no nos dejemos sentir el placer o sólo un placer que sea así o asa. Me puede dar placer esta película porque es muy sesuda, pero válgame dios que me guste una película romántica o ñoña o cualquier otro adjetivo que la convierta para mi en "no recomendable" "no disfrutable"

O quizas puedo disfrutar de esta relación sexual pero que no se entere nadie de que tengo unx amante, que eso no está bien. O me como este pastel, pero a escondidas que yo como muy sano.

Normalmente lo que hacemos es poner ese juicio en otros, porque es evidente que los guilty pleasures se disfrutan en privado y que lo que hacemos es no ir contando por ahí que nos gustan ciertas cosas. ¡porque nos van a juzgar! Proyectamos nuestro propio juicio en un ser externo y así perpetuamos a nuestro juez interno y le damos más fuerza.

No creo que nadie que nos quiera nos vaya a querer menos porque nos guste comernos un pastel lleno de azúcar, escuchar a Rick Astley, tener una relación exclusivamente sexual, o ver comedias románticas y llorar a moco tendido.

Y nosotros nos podemos querer un poco más dejándonos disfrutar de lo que nos gusta sin juicio.

A mi me gustan Las chicas Gilmore, el Despacito ...


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