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  • Rebeca Gomez

Los demás respetarán tus límites si les indicas dónde están



Me encontré esto por internet cuando estaba yo reflexionando sobre las personas tóxicas. Hay una moda, que ya viene sucediendo un tiempo, de llamar a las personas que no me hacen bien personas tóxicas.


No sé si existen personas tóxicas, tomando como bandera el principio de responsabilidad gestáltico, ¿que sería de esas personas tóxicas si pudiésemos ponerles un límite? ¿qué pasa con la toxicidad si yo me hago responsable de mi parte?


Y entiendo que no hay que ser reduccionista y que sí: hay relaciones en las que claramente uno se aprovecha del otro, en las que hay desigualdad. Y otras que no puedo ni quiero incluir aquí como las padre/madre – hijx.


Pero si nos quedamos en lo más común, en los amigos, vecinos, compañeros de trabajo. ¿qué ocurre cuando de manera firme ponemos un límite? Es sano para nosotros poner un límite y decir hasta aquí y mostrarlo claramente, si no el otro no puede saberlo (o no quiere, pero eso ya es otra historia). Si yo claramente le digo a mi amiga: Me siento mal porque me da la impresión de que sólo me llames cuando tienes problemas y nunca cuando tienes una alegría. O al compañero de trabajo: Me molesta que dejes esta parte del trabajo sin hacer por que para entregar a tiempo lo acabo haciendo yo. 


Y ahí empieza un diálogo, que no tiene por que acabar en entendimiento pero sí es una manera de que aquello que nos hace daño deje de suceder.


Hacernos cargo, desde la responsabilidad, de nuestros límites y sobretodo de mostrarlos, porque de lo contrario también estaremos siendo tóxicos al ocultar al otro lo que nos molesta para después decir de la otra persona que es tóxica.


Si quieres trabajar tus relaciones tóxicas, no dudes en llamarme.


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