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  • Rebeca Gomez

Gestión emocional a través del cuerpo

Actualizado: hace 3 días



Ya he hablado de la gestión emocional en algún post anterior. Solo decir aquí, a modo de introducción, que la gestión emocional para mi trata de sentir y expresar las emociones de una manera que no haga daño a otros ni a nosotrxs. Permitirnos la tristeza o el enfado, la alegría y el miedo. Poder mirarlas, sentirlas, sin que nos sobrepasen en exceso.

Las emociones tienen una función, así que bienvenidas a nuestra vida.


Una de las formas de poder sentir e identificar esas emociones es a través del cuerpo. De lo físico: cuando no expresamos una emoción nuestro cuerpo suele avisarnos de que algo pasa. Puede ser un dolor de barriga, una contractura en los hombros, ansiedad... fijarnos en esas señales y darles voz es una de las maneras de identificar que emoción estamos no-sintiendo.

Porque muchas veces ni siquiera identificamos la emoción. Si estamos acostumbradxs a no enfadarnos es posible que ni siquiera sintamos el enfado. Pero es posible que prestando atención al cuerpo podamos sentir alguna sensación física que nos permita ver qué emoción está ahí.


Otras formas de identificar las emociones bloqueadas es a través de la postura corporal. Si aprietas la mandíbula, o tienes los hombros adelantados, o la cadera muy hacia delante o atrás, o quizás no la mueves al andar... todas son señales que indican que estamos poniendo un freno a algo. A mi me gusta mirar a los perros por la calle: como mueven todo el cuerpo al andar, no hay bloqueos. Y me observo y me pregunto ¿ando yo así de suelta? ¿qué partes de mi cuerpo están más rígidas? ¿podría cambiar el movimiento?


Estamos más acostumbradxs a creer que las emociones están en la expresión facial, como un emoji... pero ¡no sólo somos una cara! Pregúntate como está tu cuerpo si estás alegre o si estás triste o tienes miedo. ¿cómo es tu respiración? Si cambias eso, ¿cambia algo?


Y para darnos cuenta de eso tenemos que dedicarle un tiempo, unos minutos. Poner la intención de darnos cuenta de lo que está pasando y observar si hay algún cambio posible: ¿qué pasa si ando un rato con la cadera suelta? ¿qué pasa si tiro los hombros atrás y saco el pecho?


La conexión con el cuerpo es fundamental para la conexión emocional. Párate, cierra los ojos, respira profundamente durante unos minutos. El sólo hecho de poner atención a cómo tengo el cuerpo ya hace que las emociones se muevan.



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