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  • Rebeca Gomez

Emociones básicas

Resulta que las emociones no están ahí porque sí, que cada una tiene su función y que, aunque no nos gusten, les podemos sacar partido.


-montaña rusa emocional-


Hoy haré un recorrido breve por las 4 emociones básicas y su razón de ser (hoy 2, el próximo día más). Muchas personas tienen asociadas emociones a sensaciones agradables y otras a sensaciones desagradables, nos podemos empeñar en quedarnos en determinadas emociones porque nos gustan más y nos hacen sentir mejor y más seguros. Hay emociones que en nuestra familia eran muy mal vistas y por eso son reprimidas y otras que eran toleradas e incluso bien vistas.

Las emociones reprimidas no desaparecen, quedan atrapadas y pueden salir en cualquier momento sin control o ser somatizadas en algún tipo de dolor físico.

También hay emociones que han sido reprimidas en un momento de nuestra vida y que pueden aparecer en otro momento: si sufrí acoso en la escuela es posible que la rabia me aparezca años después en el trabajo, por ejemplo. Es por eso que a veces tenemos reacciones que vemos claramente que están desproporcionadas con la situación que se da en la actualidad.




Tristeza:



Es un estado de vuelta al interior, en el que conectamos con nosotros, nos recogemos y tenemos poco contacto con el exterior. Aparece la apatía y el llanto. La tristeza es una emoción que permite recogerse para atravesar e integrar una experiencia que suele ser de duelo, pérdida. Es necesario pasar por la tristeza para integrar la pérdida. Cada persona necesira un tiempo para cada proceso, es posible que si no te gusta estar triste intentes pasar por ahí lo más rápido posible y no dejes que la experiencia se complete. O bien que si la tristeza fue una emoción bienvenida en tu infancia te quedes ahí más de lo necesario.

Pon atención en eso, si es más de lo necesario o bien es menos. La apatía y el sufrimiento prolongados y sin sentido pueden ser muy dañinos.

Como en el resto de emociones pueden aparecer en respuesta a una situación actual o bien como reminiscencia de una situación vivida en la niñez, es por eso que a veces nos parece que tenemos reacciones exageradas en algunas situaciones. Quizás la pérdida de una mascota nos lleve de vuelta al dolor que sentimos y no pudimos expresar hace muchos años, quizás la muerte de un abuelo que no pudimos llorar en su momento.


Miedo:


El miedo nos informa de un peligro. Se siente como tensión física, la respiración se hace más corta y superficial, el cuerpo se pone en guardia para enfrentar un posible peligro. Al miedo debemos escucharlo porque nos protege de una situación que puede ser peligrosa para nuestra existencia. Vivir sin miedo nos llevaría a la muerte.

¿Qué hacer cuando siento miedo y no hay un peligro palpable? Nosotrxs no distinguimos del peligro real del imaginario y la reacción es la misma, ante un stress laboral, o a nivel personal, el cuerpo reaccionará de la misma manera. Al miedo hay que escucharlo y después decidir qué hacer con él. Es un buen amigo que nos informa de una posible situación perjudicial para nosotras.

Está bien detectar qué es lo que nos está poniendo en alerta, porque nuestro cerebro reacciona igual si viene el leon que si viene tu jefx abusxn o el ex al que no quieres ver ni en pintura.

Hay miedos que se pueden desencadenar por hechos que nos remitan al pasado o a la niñez, así que no descartes esa sensación aunque parezca absurda y déjate estar ahí: tiembla y escucha de qué te está advirtiendo. Y después puedes valorar qué hacer en la situación, si es un miedo real o bien está sobredimensionado. Haz caso a tu cuerpo porque es sabio y ha venido a advertirte de algo.


Y por hoy lo dejamos aquí, continúo en el próximo post

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