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  • Foto del escritorRebeca Gomez

El paraiso perdido

Llegan las vacaciones, el paraiso perdido, el paraiso del que fuimos expulsados y ahora recreamos unas pocas veces al año en las que nos podemos permitir ser libres, felices, descansar, ser nosotrxs mismxs y ¡hacer lo que nos da la real gana!

¿sí, seguro?



Muchxs tendemos a posponer: cuando me jubile haré cerámica o un crucero, cuando acabe este proyecto me apunto al gym, cuando las niñas sean mayores iré al teatro, cuando acabe este curso podré ir a la playa... y resulta que cuando crecen las niñas o se acaba el curso empieza un proyecto o tu jefa te pone más trabajo o se rompe la lavadora.


Las vacaciones son el sitio donde proyectar las ilusiones de todo el año: tendré tiempo para leer, para la playa, para citas románticas con mi pareja, para bañarme sin mirar el reloj, para desayunar en la cama... Pero hay un par de problemas con el planteamiento (como mínimo): El primero que son tantas las cosas que quiero hacer que no me va a dar tiempo y que no estoy nada acostumbradx a hacer esas cosas y no sé ni como hacerlas o si me apetecen.


Nos llenamos de tantos planes de "descanso" que muchas veces convierten las vacaciones en un tiempo estresante y con calor. No podemos leer todo, salir todos los días, ir a sitios exóticos, visitar mil museos y hacer rutas por ciudades europeas imposibles. Y el descanso es algo que quizás ni nos planteamos.


No estoy acostumbradx a leer, a bañarme sin tiempo, a desayunar en la cama... me resulta incómodo, no sé cambiar el reloj interno por otro que vaya más lento, me cuesta conectar con el disfrute y además ¡no quiero bañarme tanto rato! Ay... las fantasías.


Quizás nos podemos plantear disfrutar y descansar entre vacaciones: dedicar un tiempo a leer, a desayunar con calma sin móvil ni tv, a comer en la terraza un martes, a remolonear con la pareja en la cama un sábado, a visitar un museo un jueves de mayo.

Dedicar un tiempo al descanso y a conectar con lo que sí que nos apetece, no posponer todo para agosto, dejar que la vida de "entre semana" también sea divertida, disfrutona, deseable. No dividir nuestra existencia entre Vivir y Trabajar, Disfrutar y Obligaciones, Descansar y Agotarnos.


Mix it up - mézclalo un poquito, que tus días tengan un poco de vacaciones en ellos y que los planes de vacaciones sean de descanso y de conexión con lo que te apetece en el momento.


Siempre que puedas y quieras, claro.



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