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  • Rebeca Gomez

He conocido a alguien que me toca todos los botones.

Hace un par de días que pensaba en esto y se me ocurrió este meme.



La pareja nos activa las heridas de la infancia, a muchas nos pasa que sin pareja vivimos una aparente vida feliz y centrada, pero a la que llega una posible pareja en el horizonte... empiezan a saltar señales de alarma por todos lados...


Esas señales pueden venir en diferentes formas: desde las más sutiles del tipo "No me gusta lo suficiente, ¡fíjate que arrugas tiene!" "Yo creo que es veganx, esto no funcionará" "No vive en mi barrio" "Le gusta el metal y yo soy más de pop" "No le gustó el Juego del Calamar" Pensamientos que bien pueden ser excusas para evitar otros miedo más profundos que claramente sí tienen que ver con las heridad de la infancia:

Me va a dejar - No soy suficiente para gustarle - Me va a pedir cosas que yo no puedo dar - Me quitará la libertad - Le haré daño - Me hará daño.... (rechazo, abandono, culpabilización, humillación..)


Y dependiendo de cada uno y el tipo de apego que tengamos, podemos desarrollar diferentes estrategias para defendernos. Básicamente serían dos: o bien nos aferramos a la persona o bien nos alejamos.

Podemos empezar a hacer un gran esfuerzo para gustar y así evitar que nos abandonen: enmascaramos lo que creemos que son defectos, intentamos agradar al otre poniendo nuestros deseos en segundo plano. O podemos alejarnos, hacernos lxs desinteresadxs, salir con otras personas...


De una manera o la otra evitamos el contacto real, porque el contacto real nos puede hacer daño real y nadie quiere que le hagan daño (o hacer daño, porque hacer daño lleva a sentir culpa y sentir culpa es hacernos daño también)

Lo que ocurre es que al evitar el contacto real evitamos el dolor y también evitamos el placer (oh!)

Si no hay contacto real tampoco sentimos que nos estemos vinculando, las emociones están de una manera superficial. Sentimos, tocamos, solo en la superficie y solo desde la superficie. Al no haber entrega real no hay tampoco un disfrute real. Si te comes el postre pensando en que te va a engordar no lo disfrutas al igual que si te tomas el café con alguien mientras piensas que no se haga ilusiones, mientras intentas no demostrar demasiado que te gusta, mientras ocultas esas partes de ti que no te parecen agradables... es ir con el freno de mano puesto.


Y si te pasan estas cosas una manera de profundizar y ver de dónde viene el miedo es yendo a terpia. Si quieres lo podemos mirar juntes.

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