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  • Foto del escritorRebeca Gomez

"No estés triste": el reduccionismo de las emociones.

Hace poquito una persona me compartía que no se había sentido bien con una psicóloga porque cuando ella le manifestó un problema grave de pareja ella le dijo: pues puedes hacer dos cosas o lo dejas o sigues con él.



Y sí, más razón que una santa. Pero no, no es así de simple. Ojalá.

Vendría a entrar en el saco de: "pues no estés triste" "cálmate" "anímate y sal a la calle" "pero si no pasa nada"


Cuando tenemos un problema emocional sin resolver es porque hay algo que no nos deja resolver, no es tan fácil, no es una regla de tres. Cuando tengo un problema emocional sin resolver es porque cada vez que miro en su interior se está reproduciendo como las células de un óvulo recién fecundado. Y cada vez que miro una opción me aparecen mil otras ramificaciones y no es tan sencillo.

Además ninguna de las soluciones me convence, me parece factible, me resulta fácil. Si seguimos con un ejemplo:

Mi pareja me ha engañado y ya no confío en ella, creo que seguir así con la relación no tiene sentido. O sigues y confías o la dejas:

Seguir no es una opción porque no confío, no me siento tranquila, me angustio cada vez que sale por la puerta. Una relación en la que no hay confianza no tiene sentido y es muy angustiante.

Dejarla no es una opción porque nos queremos, hemos construido una vida juntas, me da miedo la soledad, tengo dependencia emocional, a mi me enseñaron que no se dejan las relaciones, si la abandono le voy a hacer daño.....


No es blanco o negro, es una gama de colores infinita que despierta un montón de emociones dentro de mi y que quizás aún no sé gestionar.

Si quiero aprender salto de pértiga seguramente empezaré por algo fácil, con una pértiga pequeña y una barra muy bajita. Si quiero aprender a poner límites tendré que empezar por ver dónde estoy yo y como me encuentro de segura y si puedo dar un paso porque hay suelo bajo mis pies.


No es tan fácil, porque no tiene que ver sólo con una cosa. Porque en nuestro interior no hay carreteras bien definidas que nos lleven a sitios determinados: hay caminitos indefinidos en los que es muy fácil perderse y además hay partes que ni siquiera vemos (heridas como la de abandono, miedos como el de la soledad, complejos, introyectos....)y esas partes influyen mucho en nuestra capacidad de tomar decisiones. Tenemos un laberinto dentro y encontrar la salida pasa por estar atenta, confiar en la intuición, estar dispuesto a aprender, confiar en el camino.

Cuantas veces lo hemos visto en la otra persona, en la amiga, en el compañero de trabajo: "Yo no quiero dejar a mi pareja aunque me trate mal porque sé que es buena persona y está en un mal momento y además solo era una broma ..." Y tu piensas "madre mía, ¡huye! qué está clarísimo que no va a cambiar nada!" Pero es más fácil ver la paja en el ojo ajeno que la viga en el propio, porque el ojo propio está lleno de sombras y puntos muertos a los que no llegamos a ver.


Si te encuentras en una situación así busca a alguien que te acompañe, soles es muy difícil.

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