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  • Rebeca Gomez

Hambre, cuerpo, intuición y conexión.

Actualizado: 24 nov 2021

Vengo escuchando estos días unos podcast sobre alimentación, cuerpo, autoestima. Y, aunque en cierta manera ya era consciente de todo, me estoy percatando de la profundidad de la herida. Y os quería contar un poco de lo que ido escuchando:

Placer, amor, conexión


En general no somos muy conscientes de nuestro cuerpo, lo tomamos como un vehículo que nos transporta y nos permite hacer cosas. Cuando duele o enferma nos resulta molesto, ¿cómo se le ocurre? ¡No podemos permitir que nos interrumpa la vida que llevamos!

A esto añádele la parte estética: el tengo que tener un cuerpo normativo. Además de tener un cuerpo que quizás duela o enferme, encima tengo un cuerpo feo (que no se ajusta a los estándares de belleza que nos venden) Un cuerpo que no tiene las medidas, un cuerpo que no se ajusta a los cánones impuestos e imposibles.

Y entoces pasa que nos empezamos a enemistar con nuestro cuerpo y dejamos de estar a gusto en él. Y quizás dejamos de usar ropa que nos gusta, dejamos de hacer actividades que nos apetecen (como ir a la playa), dejamos de comer lo que nos gusta... cada vez nos vamos desconectando más y más de nuestro ser para poder adaptarnos al mundo que nos pide que seamos "así".

Y suele ocurrir que si no estamos a gusto con el cuerpo empezamos con prácticas restrictivas: no comer, no comer ciertos alimentos, no comer a ciertas horas, hacer ejercicio a ciertas horas o todos los días o días alternos, tomar suplementos, beber más agua..... Nos obligamos a pautas de comportamiento que no salen de nosotros. Y eso nos hace desconectarnos de la necesidad y callar a nuestro cuerpo.

Ya no voy a saber cuando tengo hambre, porque tener hambre está mal, ni cuando tengo sed porque tener poca sed está mal, tampoco que alimento quiero comer porque comer tal o cual coas está mal... mi intuición está mal, por tanto me desconecto de ella.

Y además si estamos contínuamente pensando en el cuerpo, ¿qué energía me queda para pensar en otras cosas? Si tengo hambre todo el día y mi energía va a contener ese impulso ¿qué energía me queda para mis hobbies, mis proyectos, mi vida?


La mayoría de las mujeres y muchos hombres, hemos pasado o transitamos aún por ahí: por ese lugar donde nuestro cuerpo que contiene nuestras emociones, que baila y llora, que siente placer, que siente dolor, que abraza y besa, queda reducido a un objeto de constante juicio: no duelas, no te enfermes, no tengas hambre, no tengas antojos... ¡no sientas!


Para mi ha sido fundamental el trabajo corporal: baile y movimiento expresivo como forma de apreciar el cuerpo como lo que es y no como lo que otros, y yo misma, quieren que sea.

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